Los mil y un pequeños detalles rutinarios de cada día. De antes y de ahora. Los nervios, los agobios. El pensar "buah no voy a ser capaz, que agobio". Los miles de correos en un sentido y en otro. Las tablas infinitas. Las cosas que he aprendido. Saber que día es hoy y qué día es ayer, que día es mañana. Los viernes. Los lunes. Todo.
Igual nunca vuelvo a trabajar en ese senctor que, francamente, está en declive (hace pongamos 20 años nadie podía imaginar a donde llegaría internet.
Estoy blandito, perezoso y aburrido. Toca preparar desayuno, bocata de media mañana y la ropa. Si.
Es como si todo volviera a empezar, seis años antes. Si. Han pasado un montón de cosas, he aprendido algo, he comocido a gente interesante, incluso vivo de forma casi independiente.
domingo, 26 de febrero de 2012
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